Borges y yo *

Luz García Martínez

“Bueno, el escritor tiene ese
curioso destino: escribir”
Jorge Luis Borges

Escribir, ese curioso destino como lo llamó el extraordinario Borges, es también el curioso destino e inquietante pasión que envuelve la vida de un escritor y periodista: René Avilés Fabila, Premio Nacional de Periodismo 1991. Autor que, al igual que gran parte de su obra, tiene una vida que bien podría ser relatada como un cuento.

Borges y yo, su libro más reciente consiste en 56 relatos que tocan líneas fundamentales del ser humano: el amor, la ironía, la política, Dios.Borges y yo, su libro más reciente consiste en 56 relatos que tocan líneas fundamentales del ser humano: el amor, la ironía, la política, Dios.

Un excelente dibujo de José Luis Cuevas ilustra la portada del libro, acuarela que muestra los perfiles de tres rostros masculinos que sonríen tras una ventana o esfera simulada, sobre la cual posa poéticamente la figura desnuda de una mujer embarazada sin rostro. En posición contraria a la silueta, se dibuja el rostro y perfil de una mujer que mira con ternura hacia la esfera. Y así como sonríen simbólicamente inquietantes los rostros ante la vida misma, también inquietantemente surge la ironía, la sátira, el amor y aun la sorpresa en Borges y yo, libro dividido en dos partes: “Los relatos de El Búho”, (“Novelas cortas” y “Mi más grande amor…”) y un epílogo.

En “Los relatos de El Búho”, destaca “Borges y mi pasado”: “Mi pasado es borroso. Siento que, como dice Borges, ‘el planeta ha sido creado hace pocos minutos, provistos de una humanidad que recuerda un pasado ilusorio’. No obstante, haré el esfuerzo para reconstruirlo por completo, aunque siga siendo incierto”. Y en esta parte el lector se pregunta por qué no está incluido aquí el celebre artículo “Borges el comunista”, si está presente en El Diccionario de los homenajes y Memorias de un comunista.

Truman Capote decía que “hallar la forma correcta para un cuento es sencillamente descubrir la manera más natural de contarlo” y esta virtud caracteriza a los relatos de Avilés Fabila. Una naturalidad y sencillez que le permite hilar armónicamente la ironía con el amor o la política. Así en “El señor presidente”, la ironía y realidad de nuestra política es satirizada excelentemente: después de un intenso trabajo un asesor político concluye un proyecto para la concepción ideológica del Primer Mandatario, y cuando “Por fin se presentó en la oficina gubernamental, en sus manos llevaba el ideario político del señor Presidente; unas hojas en blanco”.

También, en Borges y yo se cuestionan temas como el de Dios y la perfección divina. “Un escritor divino” es un relato de cuatro líneas que dice: “Si un buen día Dios decidiera escribir un libro y publicarlo, ¿qué critico literario se atrevería a comentarlo o quiénes se arriesgarían a leer la obra de perfección abrumadora?”

En “Las injusticias celestiales”, Luzbel, Satanás o el Diablo, no son manejados como símbolos de temor u odio, sino quizá como el de un revolucionario ante la no perfección divina, porque “La existencia del Diablo en sí misma ya es motivo de desconfianza celestial, ¿cómo es que allí donde reina la perfección haya aparecido una revolución?”. Por ello, cuando en “El fin del Diablo del fin” se acabaría la lucha entre el Bien y el Mal, Dios logra destruir al Diablo, Avilés Fabila se pregunta irónicamente (lo cual no deja de tener una alusión metafórica): “¿Tiene sentido vivir en un mundo carente de maldad?”.

En “Novelas cortas”, “La amante nocturna” es un prodigioso cuento de amor como un sueño fascinante hecho realidad en Graciela, un encanto que rebasa la fantasía: “Dudo mucho que el encuentro haya sido producto de mi imaginación: se que esa mujer existe y que volveré a verla para juntos obtener el prodigio del amor”.

“Erika o el principio del amor” es otro bello cuento dedicado a José Emilio Pacheco, donde el autor pone énfasis en ese sentimiento maravilloso y a veces incomprensible que subyuga al ser humano: el amor. En este cuento, el amor de Érika, sus celos por Arturo y las constantes discusiones le hacen tomar una fatal determinación: el suicidio. Sin embargo, la línea telefónica puede ser el reencuentro mágico de un amor tristemente mancillado.

La segunda parte del libro, “Mi más grande amor…” (Cuentos de amor y humor), ilustrados con cuatro dibujos de Gonzalo Utrilla, son relatos que van desde el amor marxista leninista, el mágico, el escolar, el financiero, el cubano y otros. En “Mi más grande amor cubano”, hay referencias biológicas del autor cuando militaba en el Partido Comunista y presentes en su obra Memorias de un comunista (libro también recientemente editado y ya agotado), donde el capítulo titulado “Un encuentro con el socialismo real o espérame en Siberia, vida mía”, Avilés Fabila narra su estancia en Cuba: “Lo curioso del caso es que mi cherife favorito terminó solicitándome que le comprara una cafetera eléctrica en una tienda para turistas y en dólares” y en “Mi más grande amor cubano”, a Elena la Mulata de Fuego, me la presentó un compañero marxista-leninista-estalinista-fidelista que hacía las veces de guía de turistas, me regañaba con frecuencia por mis actitudes capitalistas y al final de mi viaje me pidió que le comprara lo mismo que a mi cherife”.

René Avilés Fabila es un escritor que hace de su vida parte esencial de su obra, por ello parte de su literatura es espejo de su personalidad, de sus vivencias y experiencias. Y ese espejo literario adquiere eco y voz a través de la narración en primera persona, a través del “yo” el autor se asoma y dibuja en sus personajes diversos, por ello quizá este libro debiera llamarse sencillamente: Yo, René Avilés Fabila. Y muy interesante sería saber cómo juega, disocia o interrelaciona el autor los elementos anteriormente mencionados en su literatura.

Borges y yo es un apasionante libro que rebasa una simple lectura, el sutil manejo del humor y la ironía en la cotidianidad del ser humano, presentes en la obra, me lleva a coincidir plenamente en algo dicho por Cuevas: “René Avilés Fabila es un espléndido hombre de letras, un hombre inteligente que ha abordado el relato, el ensayo, el periodismo, y en todos los medios siempre nos ha sorprendido”.

* Publicado en el periódico Excélsior. Suplemento El Búho. 10 de noviembre de 1991.

 

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René Avilés  - Web Oficial