La cibernética es una presencia constante en la sociedad contemporánea. Día con día crece el número de cibernautas, pero más allá de la conexión de la computación con otros mundos, también es un modo para paliar la soledad. Es una manera de vivir la vida real a distancia, es la posibilidad de configurar deseos un tanto imaginarios, es la opción para adecuar el modo en que uno se pueda sentir más cómodo, más allá de temores y actos fallidos.
De todo esto da constancia El amor intangible, la novela corta escrita por René Avilés Fabila, quien retoma las características del relato de corte epistolar, pero en vez de cartas, en esta ocasión, la columna vertebral son los mails.
Un narrador anónimo que pasa los 50 años, quien es un solitario empedernido, se enamora de Fátima, una mujer que de modo casual conocerá a través de la red cibernética, a pesar de no conocerla personalmente, el camino para apasionarse es a través de las palabras que van desfilando por la pantalla.
Ambos se imaginan el uno al otro, se idealizan, se cuentan sus historias y decepciones amorosas, se desnudan con el objeto de hacerse más cercanos a ese interlocutor, que es a un mismo tiempo, una realidad y una falacia.
Es más tienen el atrevimiento de acariciarse, a pesar de estar unidos por el mundo tecnológico. De manera hábil, Avilés Fabila entrecruza algunas otras historias colaterales de “relaciones cibernéticas” no siempre del todo fructíferas, algunas de ellas vividas por el propio narrador, como la de Claudia, una mujer fogosa en lo sexual, pero excesivamente frívola.
O la de la espectacular Marlen que tan sólo implicó una llamarada fugaz, así como se encendió la pasión, de ese mismo modo se apagó. Pero la más importante es la evanescente Fátima.
Hay momentos en El amor intangible llenos de emotividad, como cuando el narrador le manda a su amada ideal, un breve cuento donde se apunta entre otros conceptos: “…Sabía que todo gran amor por Internet tiene un Paraíso Ciberespacial, allí se encontrarían una vez que ella siguiera la misma ruta y por tal razón tampoco se sorprendió por las hermosas cartas que siguió recibiendo el resto de su vida. Puntualmente las respondió, hasta el día de su muerte.”
Avilés Fabila muestra su indudable madurez como narrador en esta novela que maneja el “Internet epistolar”, en forma amena y ágil, con algunas citas literarias y referencias cinematográficas sin abusar de exhibir su erudición.
En cierto modo, se trata de una novela circular, cuyo capítulo IV es el mismo al I, reflejando un texto de la obsesión amorosa que se puede disfrutar de principio a fin, y que muestra cómo los correos electrónicos son efímeros y no del todo sustentables. Además que si bien es cierto que el mundo virtual nutre la vida, también puede terminar como indica el título de la novela, de una manera intangible.
Breve pero sustanciosa, la lectura de esta novela es una experiencia del todo gratificante.
René Avilés Fabila, El amor intangible. Editorial Axial- México, 2008. 93 páginas.
* Publicado en la Revista Universo de El Búho. Núm. 100 Septiembre 2008.