Palabras en la ALDF
René Avilés Fabila


Me ha correspondido la fortuna de hablar en nombre de quienes reciben la Medalla al Mérito Artístico 2013 de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Es una situación compleja. Significa hacerlo por personajes de distintas vocaciones, orígenes y formaciones, todos exitosos. En principio, puedo señalar que un reconocimiento de esta magnitud nos distingue. El cuerpo legislativo de la ciudad capital, una inmensa y compleja urbe, capital de un gran país, tiene un peso enorme y sus acciones, políticas o culturales, no pasan desapercibidas en el resto de la patria. Pensemos algo más: es un recinto plural y democrático, donde se toman decisiones que afectan a millones de capitalinos. Es uno de los ejes claves de la Ciudad de México y esta megalópolis con frecuencia sacude a la República entera. Es el centro de los poderes y el sitio donde están las más prestigiadas instituciones. Su historia es asimismo fascinante. Asentada sobre la capital del antiguo reino azteca, es ahora el punto clave del país en su conjunto. No es, sin embargo, un lugar sólo destinado a quienes nacimos, como yo, aquí, su generosidad es proverbial y acaso única: la mayoría de sus gobernantes han provenido de otros puntos del país.
No debemos olvidar nunca, que México no es un pueblo atrasado en materia de arte, sus pintores, cantantes, escritores y bailarines nos han dado grandeza. La globalización llega con nuevos y brutales desafíos, entre ellos el menor aprecio por las bellas artes ante la apabullante diversión de corte televisivo. De ahí la necesidad de acudir a la reciente obra de Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo, donde se queja de cómo los gobiernos de pronto se inclinan ante algo que no requiere ningún apoyo, la diversión frívola, y deja de lado las artes que en estos tiempos sí ameritan el decidido soporte oficial, sobre todo en un país que tiene una larga tradición de sostén a las artes. Aunque es frecuente encontrar al artista que apenas requirió un moderno mecenazgo.
Recibimos la Medalla al Mérito Artístico 2013 la bailarina Elisa Carrillo Cabrera, los artistas plásticos Adolfo Mexiac, Antonio González Orozco y Alfredo Nieto Martínez y yo, René Avilés Fabila, literato. Estoy seguro de no mentir si afirmo que todos nos sentimos conmovidos. Mirando el trabajo de mis compañeros es evidente que la selección fue juiciosa y razonada. Sin duda para la Asamblea Legislativa del DF y para nosotros los galardonados es un día festivo. Pero ello no debe impedirnos meditar acerca de lo que ocurre en nuestro país y sumarnos a las exigencias de la sociedad para que cesen las agresiones contra jóvenes estudiantes, se ponga freno decidido al crimen organizado y busquemos juntos nuevas rutas de desarrollo material, más justas y equilibradas, una democracia real y partidos que en efecto representen los sentimientos de la nación. Al lado brutal que padecemos, debemos ofrecerle, como en estos momentos, el lado hermoso, la cultura. Es una forma de frenar la violencia.
Con apego a la brevedad solicitada, menciono algunos de los muchos méritos de mis compañeros en este momento distinguido.
Elisa Carrillo Cabrera es Prima Ballerina en el Ballet de la Ópera de Berlín, algo nada fácil de conseguir a menos que se posea su inmenso talento y amor por llevar a cabo su vocación con el rigor que demanda. Formada en el DF, en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, premiada en México y en el extranjero, es una artista que nos prestigia y llena de natural orgullo. Inútil es añadir que ha bailado en los foros más rigurosos, como en San Petesburgo, Rusia. El CONACULTA la nombró Embajadora de la Cultura de México. Ha sabido mostrar que México es un intenso creador de artes de alto rango.
Adolfo Mexiac es un pintor y grabador que proviene del Taller de Gráfica Popular. De muchas formas es parte de la célebre Escuela Mexicana de Pintura. Su participación en exposiciones individuales y colectivas es larga y suma más de ochenta. Se le ha reconocido asimismo como un muralista de talla en un país que revolucionó tanto las técnicas del muralismo como sus temas. Mexiac ha sabido mantenerse dentro de la tendencia que encabezaron Rivera, Orozco y Siqueiros. El Centro Cultural Mexiac, fundado en 2008 alberga una exposición permanente de su trabajo.
Alfredo Nieto Martínez debe más su excelente reputación al muralismo que a la pintura de caballete y la gráfica. Su obra es amplia, siempre realizada bajo redes de preocupaciones sociales. Su tendencia natural es la de buscar grandes espacios aunque no ha desdeñado los formatos más reducidos. Su obra se halla en multitud de edificios, básicamente públicos. Como Mexiac, ha tenido un sinfín de exposiciones dentro y fuera de México. Sin embargo, es posible también encontrar en Alfredo Nieto Martínez la vocación magisterial. Vale la pena mencionar que ha trabajado estrechamente con Luis Nishizawa.
Antonio González Orozco. Muralista, grabador y escultor. Ha realizado murales excepcionales. Destacan los del Castillo de Chapultepec, el de la Casa de Francisco I. Madero en Coahuila y el del Hospital de Jesús. El maestro González Orozco tiene un alto número de exposiciones individuales en México y en el extranjero. La UNAM posee obra suya en la Facultad de Derecho y en la de Ciencias Políticas y Sociales. Infatigable, trabaja en un nuevo mural para Chihuahua.
En mi caso, imagino que me es otorgada porque todos mis libros, novelas, cuentos y obras autobiográficas, transcurren en la Ciudad de México. A pesar de haber vivido largas temporadas en el extranjero, mi centro de acción es la urbe donde nací. Estoy aquí como resultado de la propuesta de la Dra. Patricia Alfaro Moctezuma, rectora de la UAM-X, mi casa de trabajo.
Me siento muy bien acompañado, orgulloso de mis compañeros. Imagino que todos coincidimos en insistir que el Estado, en sus distintos niveles y grados de composición, deben mantener la costumbre de estimular las artes, la cultura. Es parte de sus tareas fundamentales. Aristóteles le señalaba al poder, en su obra La política, la importancia de estimular las artes. No hay grandes naciones que hayan prescindido de la educación y la cultura. En los llamados Estados de bienestar, Finlandia, por ejemplo, los dirigentes políticos señalan que la clave de su éxito está en la educación y la cultura. México debe hacer suya esa misma idea para sortear tanto los problemas del desarrollo interno como para resolver los enigmas que le propone una globalización más forzada que natural. Finalmente, es la grandiosa idea que tuvieron Justo Sierra, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet y Agustín Yáñez.
Los galardonados por 2013 que hoy, en este complejo año, recibimos la Medalla al Mérito Artístico nos sentimos honrados, sí, pero también la ALDF debe sentir igual emoción al distinguir a mexicanos que han trabajado con intensidad para enriquecer la cultura nacional.
Gracias.

Me ha correspondido la fortuna de hablar en nombre de quienes reciben la Medalla al Mérito Artístico 2013 de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Es una situación compleja. Significa hacerlo por personajes de distintas vocaciones, orígenes y formaciones, todos exitosos. En principio, puedo señalar que un reconocimiento de esta magnitud nos distingue. El cuerpo legislativo de la ciudad capital, una inmensa y compleja urbe, capital de un gran país, tiene un peso enorme y sus acciones, políticas o culturales, no pasan desapercibidas en el resto de la patria.

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