Raúl Cremoux *

Distinguidos miembros del presídium; señoras, señores. Asisto ante ustedes con la muy honrosa representación de don Enrique Peña, Presidente de la República, quien para todos envía un cordial saludo y, para René Avilés Fabila su felicitación y un cálido abrazo.

En esta etapa histórica en la que el país comienza a ser transformado por las reformas que, en muchas franjas de nuestra vida se han instrumentado, paradójicamente, un cerco de violencia y sin sentido se da en algunas partes de la nación. En estas circunstancias, la tarea educativa y de desarrollo cultural significa parte sustantiva de los trabajos superiores que la sociedad requiere.
Hoy, en este recinto, que lleva el nombre de uno de nuestros más significativos héroes liberales, Sebastián Lerdo de Tejada, llevamos a cabo un acto civilizador: distinguir a René Avilés Fabila como un fecundo intelectual libre.

La biografía de la especie humana ha sido precedida siempre por la esperanza y, en la biografía de René, hemos visto que esto se desarrolla con amplitud y generosidad. En él se conjugan, gracias a su indiscutible talento, la ecuación entre el pasado y el porvenir; de su pluma hemos visto cómo el humor, la ironía y el agudo sentido del análisis y la crítica armonizan para decirnos que si bien hemos aprendido a nadar como los peces y volar como los pájaros, aún no hemos enderezado nuestros sentidos y capacidades para vivir con respeto los unos con los otros y, lo que es definitivo, en armonía para buscar el desarrollo integral de nuestra nación.

Sabemos que la historia del hombre está ligada a la conciencia del tiempo. Y en esto tanto la Universidad de Veracruz como la tarea de Avilés Fabila han coincidido para buscar que los estudiantes, los profesores y las autoridades tengan motivos para sentirse orgullosos de su vida cotidiana al ejercer la suprema meta de llevar educación y conciencia crítica a la comunidad en que se desarrollan.

Aprovecho la oportunidad para agradecer al Presidente de la República que me haya nombrado su representante en este solemne acto en que se entrega el doctorado Honoris Causa a quien me ha dado el privilegio de su amistad desde hace muchos años.

Con René he tenido la oportunidad de establecer diálogos con distinguidos intelectuales tanto nacionales como extranjeros.

Juntos recorrimos los caminos de profundas reflexiones con el poeta Evtuchenko, con Carlos Fuentes, con José María Fernández Unsaín, con Ignacio Ramonet, con Margueritte Yourcenar y muchos más. Juntos y con el generoso auspicio del embajador Agustín Gutiérrez Canet, iniciamos y compartimos la Semana Cultural de México en Finlandia y asistimos, en diversos tiempos, a conferencias en la Casa de la América Latina en París.

En todas esas ocasiones y en sus numerosos trabajos, René Avilés ha hecho de sus análisis en materia política, social y cultural, una imagen viva de nuestra historia; desde años atrás, ha tenido un perfeccionado radar para captar los muy diversos ángulos de la realidad para plasmar escenarios que nos llevan a la reflexión y también al disfrute de las letras.

Nunca te lo he dicho René, pero en numerosos de tus párrafos he creído encontrar la influencia de Juan José Arreola, de Octavio Paz, de Rulfo, Bonifaz Nuño y Edmundo O’Gorman y, por supuesto ahí están las enseñanzas de Stéphane Mallarmé, Fernando Pessoa y Ezra Pound.

No quisiera, no alcanzaría el tiempo para dar cuenta de los trabajos que René ha realizado en los diversos campos de la literatura y el periodismo, ya otros lo harán. Me concretaré tan sólo a enumerar los libros que de él tengo autografiados. Estos son: El gran solitario de Palacio, Réquiem por un suicida, Tantadel y la canción de Odette, El amor intangible y El reino vencido.

Termino por decirles que, en este acto civilizatorio, propio de la vida académica, nuestro laureado amigo, desde tiempo atrás ha tenido la virtud de realizar su oficio, con la facultad de inquietar y crear escenarios de discusión, si con agudeza, si con narrativa de creador, si creando panoramas vitales y, sobre todo, ha hecho su trabajo, y lo digo casi por ley de gravedad, con libertad a plenitud.
René, gracias por reunirnos, mil gracias por tu amistad.

*Discurso pronunciado en la entrega del Doctorado Honoris Causa a René Avilés Fabila por de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, el 22 de febrero del 2014 en el Auditorio Sebastián Lerdo de Tejada del H. Congreso del Estado de Veracruz. Xalapa, Ver.

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René Avilés  - Web Oficial