René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

René Avilés Fabila, treinta años de literatura*
Claudia Gómez Haro

Treinta años dedicados a la literatura se dicen fácilmente. Sin embargo representan dedicación y entrega, amor y constancia, desgarramiento y compromiso. El homenaje que Bellas Artes, la Sogem, la UAM y Casa Lamm le hacen a René Avilés Fabila resulta muy merecido y nos permite hacer, en este espacio, un breve recorrido a través de su quehacer literario.

Hacia el fin del mundo es el primer libro de RAF, publicado en 1969. Desde este primer volumen se percibe al escritor ya formado, proveniente del taller de Arreola, amante y profesional de la escritura como recreación y hurgamiento del mundo, crítico feroz de sistemas y estructuras que utiliza la ironía y el sentido del humor como armas de creación contra todo convencionalismo y solemnidad. Por vocación temprana, la literatura ha sido su natural vehículo de expresión que nos ha dado durante treinta años todo un catálogo desmesurado y metafórico de sus búsquedas, imaginería, aversiones y laberintos autobiográficos. Desde los inicios de la década de los sesenta muestra una sólida faceta de escritor fantástico que ha mantenido hasta nuestros días, pese a sus importantes incursiones por el realismo reflejado en sus novelas y cuentos amorosos posteriores.

El gran solitario de palacio fue publicada por primera vez en Buenos Aires, agotandose rápidamente, al igual que las once ediciones hechas en México. Públicos tan distintos demuestran que la novela, considerada por muchos críticos literarios como la mejor del 68, posee grandes valores, no sólo testimoniales sino artísticos. La novela es una inmensa alegoría —centrada en la matanza de Tlatelolco— de los últimos sesenta años de la política del país. En ella se despliegan los rasgos característicos de nuestra realidad. Me parece que nunca antes el humor y la ironía habían sido tan amargos y ácidos como en esta sorprendente novela que nos muestra a un tirano todopoderoso, despótico y longevo. Cabe señalar que esta obra, escrita en París entre 1969 y 1970, fue publicada en Argentina en 1971, siendo precursora de una zaga de libros sobre dictadores. Es, definitivamente, de la estirpe de Tirano Banderas de Valle Inclán y El señor presidente de Miguel Ángel Asturias. El valor de El gran solitario de palacio estriba en que, si bien gran parte de la novela trata acerca de la masacre estudiantil de 1968, va más allá para ofrecernos una aguda crítica del sistema político mexicano; una sátira tan actual como hace treinta años.

La fantasía ha sido un elemento intrínseco de la obra literaria de RAF y Fantasías en carrusel es justo eso: ficciones que giran vertiginosamente para crear una peculiar atmósfera en la que el asombro no da tiempo para la reflexión reposada. En este carrusel desfilan Cristo, Homero, Malthus, Marx, Poe, Dante, Swift, Wilde, Borges y Milton, repensados con un implacable sentido del humor puesto al servicio de la imaginación. Este carrusel cuestiona esquemas trillados y halla nuevas resonancias expresivas.

En De secuestros y uno que otro sabotaje, el autor nos muestra su particular manera de ver, con humor incisivo, a la sociedad y el grupo gobernante de México. Podríamos ubicar esta obra dentro de la tradición del género de carpas; se burla despiadadamente de la corrupción e ineptitud del hombre público y nos conduce tanto a la risa como a la reflexión sobre el sistema político surgido de la Revolución mexicana. La primera edición fue publicada en 1978. El miedo, la preocupación y la autocensura hicieron que los editores cambiaran el título por el inocuo de Pueblo en sombras. Pese a ello rápidamente se agotó.

En 1982 publica La canción de Odette singular novela donde se hallan hábilmente entrelazados el realismo y la fantasía. Breve historia que no es una novela de amor, sino más bien una historia de desamor, donde la pareja no consigue consolidarse a causa de los valores falsos y mediocres que la rodean. El personaje de Odette bien puede recordarnos al celebérrimo personaje proustiano, y el manejo que en la novela hace de los celos el autor, es definitivamente un homenaje al escritor francés. Odette, personaje deslumbrante y malicioso, con poderes mágicos y trágicamente solitaria, ocupa ya un importante lugar dentro de los grandes personajes femeninos de nuestras letras. Toda la novela está impregnada de gran sensualidad, si bien no habla desde los terrenos de la tradición, sí responde desde otro orden, un orden íntimo, irracional, insólito.

El Diccionario de los homenajes, de 1988, reúne trabajos diversos; artículos, entrevistas, y comentarios que aparecieron en distintos diarios y revistas. Es un diálogo ininterrumpido que desde hace 30 años sostiene con sus lectores; nos habla de sus preferencias literarias, gustos y desafectos, sin mayor pretensión que la de expresar por escrito opiniones que ya antes ha señalado en conversaciones. Predominan los aspectos literarios, pero también teoriza sobre un tema que le apasiona: la política cultural del país. Con gran sentido del humor relata las dificultades en la formación de una generación de escritores, de la cual él fue protagonista junto con José Agustín, Juan Tovar, Jorge Arturo Ojeda, Gerardo de la Torre y Elsa Cross, entre otros. Nos descubre facetas desconocidas de personalidades con las que ha convivido cercanamente, como Juan José Arreola, Rubén Bonifaz Nuño, Juan Rulfo y Alfredo Cardona Peña. En este libro el lector se enfrenta ante la gran cultura literaria del autor, lo que enriquece enormemente el contenido de la obra alejándola de una simple antología de trabajo periodístico.

Memorias de un comunista, maquinuscrito encontrado en un basurero de Perisur (1991), se sitúa en los años sesenta, cuando René ingresa en el PCM. En este libro, RAF nos ofrece una interesante y poco vista serie de cuadros sobre las costumbres de la izquierda mexicana. Es una profunda y seria reflexión sobre la izquierda en México y en naciones como la Unión Soviética y Cuba. Retrata diversas corrientes socialistas, como el trotskismo, el comunismo cubano y la perestroika. Y, ¿cómo abarca estos candentes relatos de persecuciones, cárceles y clandestinidad, sin hacerlo desde la seria tarea del académico? Lo logra magistralmente a través del humor, haciendo del libro una obra literaria y no un relato panfletario.

Bien sabemos que la poesía más aclamada y las novelas más perdurables han tenido como motor de inspiración al amor. En Todo el amor (1991) se reúnen los relatos amorosos del autor, escritos a lo largo de veinticinco años. Cuentos que engloban sus dos vertientes predominantes: la amorosa y la fantástica. Los personajes del libro se debaten entre situaciones mágicas, humorísticas y trágicas. Con elegancia, el autor nos envuelve en una atmósfera erótica y parece que sólo reivindica al amor a través de la fantasía. A lo largo de los relatos, el lector respira erudición, además de un profundo conocimiento del tema, y nos muestra las principales líneas de su cuentística: la fantasía, el erotismo, el humor y el compromiso político. Estos cuentos, a diferencia de la novela, son momentos narrados con la mayor economía verbal posible y pensando en que el lector contribuirá a terminarlos.

En 1993 se publica Réquiem por un suicida. Aquí, Avilés Fabila, con los sencillos instrumentos que posee todo gran escritor nos propone, por medio de Gustavo Treviño, reflexionar no sólo en “esa creación a la inversa”, como solía llamar a la muerte Jankélévitch, sino en el don más preciado que la vida (o Dios, para el creyente) ha dado al hombre: la libertad de elegir la propia muerte. Él nos presenta una cara distinta del suicidio, de la muerte voluntaria, nos obliga a profundizar y a reconocer su grandeza como acto supremo de libertad y rechazar los valores tradicionales y burgueses que lo condenan y etiquetan de cobarde. Esta novela, mi preferida, revela todas las contradicciones del alma de Avilés Fabila, las antinomias que permiten los más variados juicios sobre la vida y la muerte. En esta novela el tema amoroso pasa a un segundo término para dar lugar a la filosofía, la metafísica y también, ¿por qué no?, a la escatología, que sustenta en su desnudez el discurso íntimo del autor.

Los animales prodigiosos (1994) muestra la mejor faceta de René, la del narrador imaginativo rodeado de seres mitológicos, vampiros, fantasmas y una fauna producto de su fantasía. Zoológico inverosímil donde, por paradójico que parezca, no es una evasión sino que representa la terrible realidad que nos abruma y, en momentos, nos sofoca con su peso; gorgonas y esfinges, sirenas y minotauros que han habitado su imaginación ahora lo obligan a inventar nuevas figuras prodigiosas. Todos y cada uno de estos relatos borgianos están escritos con la perfección del trabajo de filigrana, de factura soberbia y con una economía verbal que en momentos nos acerca al hai-ku en un festival de imaginación y fantasía.

Recordanzas (1996) es un “profundo repaso de su vida”, como bien dijo Griselda Álvarez. Se trata nada menos que de sus memorias que, al mismo tiempo, son una crónica de nuestra vida cultural. Si bien pertenece al género de la autobiografía, lo interesante es que puede ser leída como novela, aunque nos da la oportunidad de acercarnos a ella como a Rayuela y leerla tan arbitrariamente como queramos.

Los textos reunidos en Material de lo inmediato (1995) fueron publicados en las páginas del Búho y representan un homenaje a un número importante de personalidades de la cultura; de Borges a Arreola, de Defoe a Siqueiros. También encontramos interesantes fenómenos que conforman la realidad cotidiana.

Catálogo de sorpresas (1996) está conformado por cuentos y ensayos breves. El amor, las literaturas clásicas, nuevas interpretaciones bíblicas, personajes complejos, como Isadora Duncan, Paz, Rulfo, David y Goliat, son recreados y vistos desde nuevas perspectivas. RAF recurre al absurdo y hace una aguda crítica de las instituciones y de ciertos valores persistentes en nuestra época.

Los Cuentos de hadas amorosas y otros textos (1998) suman treinta y nueve historias que se unen para deleite del lector. La gran urbe y la provincia, el solitario bar y la casa de citas, calles transitadas y callejones solitarios. En esta unión de piezas literarias encontramos la frescura narrativa de RAF, que nos permite acercarnos a una de sus principales fuentes de inspiración: la mujer. En estos relatos encontramos al autor como personaje central y, señala Andrés de Luna, “colocarse en el centro del relato es un asunto difícil, sobre todo porque se puede caer en un egotrio”, pero Avilés desborda y descompone ese hecho por medio de la acidez del humor; que es el barniz indispensable para dejar atrás la solemnidad y el tedio.

Otro aspecto interesante dentro del recorrido de RAF es el resultado de la investigación sobre la relación entre periodismo y literatura, campos ampliamente experimentados por el autor. Así nace La incómoda frontera entre el periodismo y la literatura (1999) que, si bien fue material didáctico destinado a estudiantes y académicos de la carrera de comunicación, el libro revela sus propias expectativas. René es literato y periodista además de académico, y estos factores facilitaron el análisis del tema. ¿Dónde está la frontera entre periodismo y literatura? La literatura goza de una plena libertad y el periodismo debe manejar cierto grado de objetividad, sin embargo también sucede a la inversa y podemos encontrarnos frente a una novela que aporte información objetiva.

Actualmente, además de su trabajo académico y de creación, René Avilés Fabila dirige el Centro de Escritores Juan José Arreola de Casa Lamm, donde en colaboración con Beatriz Espejo, Guillermo Samperio y Arreola, se aboca a la formación de nuevos escritores, compartiendo así la experiencia de estos treinta años de creación incesante.

¡Enhorabuena a René por tan merecido homenaje!

Gómez Haro, Claudia, René Avilés Fabila, treinta años de literatura p. 6 MESTER Revista, nueva época, volumen 1, número 1, 1999