René Avilés Fabila - Escritor

 

El estado ya no es la solución económica para los Escritores: René Avilés Fabila

 
Patricia Ruiz Manjarrez

René Avilés Fabila está cansado de hacer periodismo.

Dice que quizá en dos, tres o cuatro años retorne a la literatura y escriba el libro más importante de los que hasta ahora ha hecho. René producía un libro por año, durante 17 años. Ahí están El gran solitario de Palacio; Los juegos; Tantadel; Lejos del Edén la Tierra; La canción de Odette; Fantasías en carrusel.

A sus casi cincuenta años de edad, René Avilés dice estar satisfecho con la vida. No recuerda con nostalgia el paraíso perdido. Anarquista que es, no soporta al poder, al autoritarismo ni al Estado. No sabe dar órdenes, pero tampoco recibirlas.

Se define como un hombre solitario, con pocos amigos, aunque muchos piensen que es sociable, tal vez frívolo. Lo que sucede es que René es sarcástico y tiene sentido del humor. Le gusta seducir con la palabra, sobre todo si tiene mujeres a su alrededor que lo escuchan. Ellas lo inspiran y ejercen sobre él una atracción desmesurada. Así lo dice, y así lo maneja. Hay que verlo entre mujeres.

René Avilés acepta ser vanidoso y defender su obra como si se tratara de un hijo, no importa si sea tonto o inteligente. Políticamente él no se identifica con nada. Como militante de izquierda que fue y ahora izquierdista solitario, afirma que el marxismo fue una bella utopía y la revolución mexicana ya no existe.

Es opositor al gobierno porque el Estado totalizador lo irrita profundamente, aunque confiesa que no sabría qué hacer si el gobierno se modificara positivamente.
René Avilés Fabila dice no estar arrepentido de nada.

René ¿eres vanidoso por ser escritor? René ¿eres vanidoso por ser escritor?

Soy vanidoso natural, pero ser escritor ha magnificado la vanidad.
Yo no creo en el lugar común de que todos los trabajos son decentes y honorables. Hay trabajos deplorables y otros magníficos y para mí ser escritor es magnífico. Ser artista es espléndido. De tal manera que si era vanidoso antes de ser escritor, cuando empecé a partir de los 20 años a escribir, aumentó la vanidad.

Todo escritor defiende su obra, sea ésta de excelente, mediana calidad o pésima. ¿De dónde crees que provenga esta seguridad del escritor para defender su obra?Todo escritor defiende su obra, sea ésta de excelente, mediana calidad o pésima. ¿De dónde crees que provenga esta seguridad del escritor para defender su obra?

Por regla general el escritor, el artista es malo para criticarse a sí mismo. No todos porque hay algunos que lo hacen e incluso son muy severos. El caso de Rulfo es ejemplar: él llegó a decir que sólo salvaría unas cuantas páginas de sus dos libros. Me parece esto el colmo del rigor.

Creo que los libros, los cuadros, la música equivale a los hijos. Puede ser un hijo mongoloide pero los padres siempre lo ven como si fuera una maravilla o piensan en que su enfermedad desaparezca y se cure y sea inteligente, guapo y simpático. Uno siempre pone mucha esperanza en lo que es aunque me parece que siempre hay demasiada exageración en esta idea de salvar y defender la obra porque en algún momento la crítica -que en México no la hay- ya valoró lo que una obra tiene de importante o de negativo.

Si el escritor no tiene éxito a los 80 ó 90 años va a morir creyendo que en algún momento lo van a reivindicar, le van a hacer justicia. Pero creo que el que tiene talento se salva y su reconocimiento lo puede ver en vida, aunque es cierto que los mejores críticos no están en tu propia generación, quizá venga en otra con la objetividad que da la distancia.

Finalmente, en México se puede pensar que seremos reconocidos después de muertos porque no hay crítica literaria seria, real, importante.

¿Te sirve de algo ser escritor en este país?¿Te sirve de algo ser escritor en este país?

De muy poco: el respeto dentro de un círculo muy pequeño que es donde uno se mueve y el desprecio del Estado en pleno. Esta no es una república de los poetas, es una república donde predomina la ignorancia, la vulgaridad, la falta de visión artística y cultural. Aun en las universidades, el ser escritor, el ser literato, no es muy significativo. Se gana muy poco dinero al no ser un escritor multitraducido o llevado al cine.

Creo que la mayor parte de los escritores a lo largo de la historia mexicana han vivido de otras actividades que de la propia literatura, algunas no tan lejanas como el periodismo, la crítica, la docencia, el cine. En alguna época la Secretaría de Educación Pública y el Estado fueron la solución económica para muchísimos escritores. Hoy, no. En términos generales son muy pocas las satisfacciones que da la literatura. Sin embargo, uno que tiene en alta estima el libro, la novela, el cuento y la literatura en general, es emocionante ver publicado el libro propio en una buena edición, en una buena editorial y que reciba comentarios. Insisto en que es como tener un hijo, aun que sea tonto -que en general son tontos- ya que uno está orgulloso de él.

Te percibo sarcástico en tu forma de ser y en tu literatura. ¿Este sarcasmo es una actitud ante la vida?Te percibo sarcástico en tu forma de ser y en tu literatura. ¿Este sarcasmo es una actitud ante la vida?

Sí es una actitud ante la vida pero me da la impresión que ya venía en mí. En casa fue muy frecuente: mi madre es una mujer con un gran sentido del humor y terriblemente sarcástica. Mi papá era espantosamente sarcástico. Creo que lo heredé, no puedo nunca estar hablando en serio. Cuando he sido funcionario, las reuniones son mortales porque invariablemente salgo con una frivolidad, con alguna ironía, con algún sarcasmo. En todo humorista hay una persona eminentemente sarcástica y en todo tipo de sarcasmos e ironías siempre hay una actitud moral Creo que con la literatura agudicé el sarcasmo. Lo tengo como parte de mi mismo.

En estos días recordaba que al terminar un largo viaje a Cuba, unos periodistas muy serios y solemnes me preguntaron mi opinión sobre la revolución cubana. Ellos esperaban una respuesta profunda y seria y yo les conteste ¿por qué no la hicieron en un lugar menos caluroso? Esto en países solemnes no funciona, pero no lo puedo evitar. En la literatura igual me sale de un modo natural, especial, no necesito forzarlo, no lo busco, ahí está.

Esta característica tuya del sarcasmo ¿cómo lo manejas en un país como el nuestro eminentemente solemne?Esta característica tuya del sarcasmo ¿cómo lo manejas en un país como el nuestro eminentemente solemne?

Creo que es difícil. Si estamos hablando del Estado, evidentemente ahí nadie sabe reír. Tenemos a un Presidente que nunca se ha reído en 2 años. Claro, no tiene mucho de que reírse. Es muy difícil ver a un funcionario sonriendo, esto es más de los artistas, de los escritores, de los pintores. Pero en el medio en que uno se mueve, que es el universitario, el de algunos estratos medios con acceso a la cultura, saben reír y entienden los sarcasmos. Siento que el sarcasmo tiene que responder a cierta idiosincrasia, aunque el mío tiene una connotación más universal que nacional y se entiende más en mi literatura. En Argentina como conferencista, intenté las mejores ironías, las mejores bromas y nadie se reía. Al ponerme a pensar por qué había fracasado mi humor y mi sarcasmo, me di cuenta que el de ellos era de otra naturaleza. En cambio, dentro de mi literatura, sí creo haber conseguido provocar la sonrisa, la risa, la carcajada. He leído notas acerca de mis libros en Europa, América Latina y Estados Unidos y ahí queda muy claro el humor, el sarcasmo. La ironía la descubren con facilidad.

¿Eres un izquierdista solitario?¿Eres un izquierdista solitario?

En estas posiciones de izquierda en países como el nuestro, uno siempre es solitario. El estar en la izquierda siempre significa estar en una minoría. Es como la broma que hacían los camaradas: éramos pocos pero sectarios. Estoy acostumbrado a ser parte de grupos minoritarios. Alguna vez lo definí en un texto: como ser político, soy un hombre de extrema izquierda. En un país donde hay poco aprecio por la cultura, soy escritor. En un país de católicos, soy ateo. En un país que penaliza el aborto, estoy a favor del aborto y la eutanasia.

Es obvio que uno es un hombre más bien solitario y es difícil encontrar personas que sean como uno, por eso para mí fue muy importante mi generación con José Agustín y Gerardo de la Torre. Teníamos el mismo lenguaje, las mismas ideas y aficiones. El resto del tiempo ha sido sobrevivir, coexistir con la gente que me rodea. Considero que en general soy un hombre aislado aunque todo el mundo me supone muy sociable.

Políticamente ¿con quién te identificas?Políticamente ¿con quién te identificas?

Desgraciadamente con nadie ni con nada. Desaparece la corriente con la que yo me identificaba y me doy cuenta que, en todo caso, siento simpatía por el marxismo clásico, el original, el de Marx, de Engels. Lo demás, como hemos podido ver, son deformaciones que yo creí y acepté.

En cuanto a la política nacional no creo que la revolución mexicana siga viva, de tal manera que es muy difícil identificarse con un grupo o con un partido. Con individualidades, sí te identificas pero no es significativo.

El marxismo es una bella utopía, como las utopías de Moro, Owen y Campanella. Algo que nunca pudo llevarse a cabo. Lo que ahora pienso políticamente, prefiero no decirlo porque quedaría como un ser extraño. Imagínate después de haber tomado en serio el leninismo, el estalinismo, el fidelismo en diferentes épocas de mi vida, ahora descubrí que eran totalmente basura.

Eres opositor al gobierno ¿por qué?Eres opositor al gobierno ¿por qué?

Nunca pude dejar de serlo. Antes de ser marxista, prevalecieron en mí actitudes de anarquismo. No sé de dónde, ni cómo, pero las siento. Es decir, no soporto ninguna forma de poder, no soporto el autoritarismo, que eliminé en la familia. Cuando he sido funcionario se han quejado de que no sé dar órdenes. Eso es cierto, pero tampoco las sé recibir.

El Estado me provoca una gran repulsa. Esto fue mi problema en la Unión Soviética y en Cuba: en lugar de que el Estado desapareciera, lo vi consolidarse, lo ví crecer, hacerse un monstruo, todavía más represivo que el capitalismo. En México, todos los caminos van al Estado. El Estado es totalizador, es un Leviatán extraordinario que me irrita profundamente y muestro mi irritación siendo un crítico sistemático, constante, del gobierno. No sé qué pasaría si el gobierno sufriera modificaciones positivas. Por lo pronto, como veo las cosas, este gobierno no tiene nada de positivo. Si lo tuviera, no sé qué haría yo. De cualquier forma, siempre he pensado, aun en mis épocas de miembro del Partido Comunista, que la misión del intelectual en el capitalismo o en el socialismo es la de ser crítico. Creo, simplemente, estar cumpliendo mi papel. A esto añádale que en este país no veo qué haya qué elogiar.

¿Como intelectual crítico eres pesimista ante el presente y futuro del país?¿Como intelectual crítico eres pesimista ante el presente y futuro del país?

Siempre he sido pesimista, aun cuando militaba en el Partido Comunista jamás pensé que iba a llegar el paraíso socialista ni que el comunismo nos iba a salvar. Vi un sistema más justo, más equilibrado donde había que hacer colas pero todo el mundo comía, donde había atención médica y no había analfabetismo. Quizá en lo que no me fijé bien fue que el costo era la ausencia de libertad, de democracia.

A tus casi cincuenta años ¿tienes nostalgia de algo o de alguien?A tus casi cincuenta años ¿tienes nostalgia de algo o de alguien?

A veces me entran nostalgias por ciertas lecturas, por cierto tipo de música que escuché en mis años de formación. Recuerdo con mucho cariño los tres años y medio que estuve en París, porque vivía, realmente despreocupado, no tenía ningún tipo de problemas, viajaba mucho y escribía.

En términos generales no tengo nostalgias. Creo que la mejor época de uno es justamente la actual, al menos que te estés muriendo. No me gustaría regresar a la infancia, la detesté, no soporté la escuela y a pesar de ello terminé la carrera y el posgrado. No soportaba tener un maestro, un director, un horario. No recuerdo con nostalgia el famoso paraíso perdido. No me pasa lo que al ciudadano Kane: no extraño mis juguetes porque todavía los tengo.

De repente hay chispitas de recuerdos o nostalgias pero estoy contento con el presente. El pasado no me dice nada y el futuro prefiero no verlo. Se ve muy aterrador.

¿Existe alguna relación entre el número de libros que has escrito y el número de mujeres que has conocido?¿Existe alguna relación entre el número de libros que has escrito y el número de mujeres que has conocido?

No, no hay ninguna relación porque yo llegué tarde al tema del amor en la literatura. Empecé escribiendo cuentos fantásticos y novelas de tipo político. El tema amoroso lo descubrí tardía y accidentalmente: en un autobús que transitaba por la colonia Del Valle; llovía y junto a mí se sentó una niña. Empecé a imaginar qué podría suceder si yo platicaba con ella. El caso fue que llegó otro y platicó con ella. Yo la perdí y escribí mi primera historia de amor. A partir de entonces, es un tema que insistentemente trabajo. Sí tiene que ver con las mujeres. Yo escribo para ellas. Yo hablo para las mujeres, nunca lo hago para los varones. Me encanta que en mi clase haya mujeres, cuando no las hay me siento mal. Puedo ser, incluso brillante, si hay público femenino. Ejercen en mí una atracción desmesurada, los personajes más importantes de mis libros son mujeres y cuando me preguntan esto, digo que conozco mejor a las mujeres que a los hombres. Por ejemplo: nunca he visto a un hombre desnudo.

¿El ser conquistador no te ha determinado, finalmente, para que escribas menos?¿El ser conquistador no te ha determinado, finalmente, para que escribas menos?

Esto no sólo lo he dicho yo. Se lo he leído por lo menos a tres o cuatro escritores importantes en México. Hemingway se daba tiempo de tener muchas mujeres y escribir intensamente. En México como que no tenemos esa capacidad. Estos escritores mexicanos decían que si ellos hubieran dedicado menos tiempo a las mujeres, su obra hubiera aumentado. Francamente, creo que hay que agradecerles a esas mujeres el que no hayan escrito más estos compañeros.
Las mujeres sí quitan tiempo, sobre todo si uno no es disciplinado, si uno no es organizado, sobre todo si uno bebe y le gusta que aparte de la mujer haya una botella de vino. Creo que el tiempo que se dedica a las mujeres es importante. No creo en las otras amistades. En el amor hay la capacidad, incluso, del sacrificio, del momento heroico, el interés por ayudar y estimular.
Yo, como la canción de Edith Piaff: no me arrepiento de nada. Si hice una obra, bien. Si no la pude hacer mejor porque fui un holgazán, porque bebía, porque correteaba a mujeres, ni remedio. Yo vine a disfrutar intensamente la vida. Estoy satisfecho. A lo mejor soy mi propio libro.

Tampoco estoy agonizando y creo que en dos o cuatro años retomaré de nuevo la literatura y podría hacer un libro más importante de lo que llevo hecho. Tampoco creas que estoy muy angustiado por ser un escritor poco conocido. Claro que es bueno que te reconozcan, que te saluden y te pidan autógrafos y des conferencias y el lugar se llene y te reciban en otros países. Todo esto me pasa en escala modesta y eso me satisface porque sé que está en uno superar esto.


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